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lunes, 2 de marzo de 2015

EL ALCAZAR DE SEVILLA

La gran obra de estilo mudéjar de Andalucía es el Alcázar de Sevilla.
El inicio de su construcción se remonta al reinado de Alfonso X, en el s. XIII. Posteriormente, se continuaron los trabajos de construcción bajo el reinado de Alfonso XI, ya en el s. XIV. Pero fue Pedro I de Castilla, a mediados del s. XIV, quien ordeno las principales reformas que convirtieron el Alcázar de Sevilla en el actual palacio real.
Esta sucesión de intervenciones en el tiempo han provocado la mezcla de diferentes tendencias del arte musulmán que tiene el Alcázar, como el califal y el almohade.
El palacio se estructura alrededor de dos patios, el de las Doncellas, y otro más pequeño denominado de las Muñecas. En la confluencia de ambos se encuentra el magnífico Salón de los Embajadores.



EL ESTILO MUDEJAR

La incorporación de la población musulmana a los reinos cristianos hizo que aportaran sus formas artísticas. Esta fusión del arte gótico cristiano con las formas hispanomusulmanas se denominó arte mudéjar.

Características generales:
El arte mudéjar combina el estilo gótico con materiales y elementos decorativos. Del gótico se suele utilizar la planta y la estructura arquitectónica de las iglesias.
Los arcos tienen doble procedencia: arcos de origen gótico (arco puntado) y arcos hispanomusulmanes (de herradura, de herradura apuntado y arco lobulado).
 
Edificios mudéjares en Andalucía:
En Sevilla se construyó el edificio más sobresaliente de la arquitectura civil del arte mudéjar: el Alcázar de Sevilla. En Huelva cabe citar el convento franciscano de la Rábido.
A partir de la toma de Granada (1492), el mudéjar se difundió por toda Andalucía, tanto en la arquitectura civil como en la religiosa, y una buena muestra de ello es la Casa de Pilatos en Sevilla, mezcla de estilo renacentista italiano y mudéjar español.
 

LAS CATEDRALES GOTICAS

A partir de la conquista castellana, las mezquitas se convirtieron en iglesias y también se construyeron iglesias nuevas. Se formó así un estilo arquitectónico original, de formas sobrias, en el que se mezclan elementos del Gótico, que era el estilo entonces imperante en Europa, con elementos de influencia árabe.

Suelen ser iglesias de tres naves, de arcos apuntados, con ábsides y portadas góticas y decoración de estilo mudéjar en las fachadas.
A finales del siglo XIV, algunas ciudades y villas empezaron a levantar sus catedrales. Ejemplos de ellos son pricipalmente: Jaén (1368), Baeza (1395) y Úbeda (1396), aunque también destacan Carmona y Andújar.
No obstante, la construcción más importante del Gótico andaluz fue la catedral de Sevilla.
Iniciada en 1041, la nueva sede católica se levantó sobre el solar de la antigua mezquita almohade, de la que tan sólo se conservaron el patio de los Naranjos y el minarete, transformando posteriormente en campanario cristiano, conocido con el nombre de la Giralda.

LA CATEDRAL DE SEVILLA

La catedral de Sevilla es una construcción de grandes proporciones (116 x 76 metros) con planta de cinco naves.
La planta cuadrangular de la primitiva mezquita condicionó la forma de la nueva sede cristiana, que no utilizó la tradicional disposición de planta cruciforme, sino que fue la primera catedral de planta cuadrangular y cabecera plana.
 

INTRODUCCION

 Andalucía tiene una doble herencia de su pasado medieval: la que proviene de Al-Andalus y la que se graguó a partir de la conquista castellana.
Durante siglos (VIII al XIII), todo el territorio andaluz estuvo inetgrado en las tierras de Al-Andalus. Fue el centro del Califato de Córdoba, y cuando éste desapareció en 1031, en nuestro territorio se formaron diversos reinos de taifas.
En el s. XIII, las taifas andaluzas no fueron capaces de resistir el asalta de los reinos cristianos del Norte, y los reyes de Castilla se apoderaron de la inmensa mayoría del territorio andalusí.
A finales del s. XIII, sólo existía el reino de Granada, que pervivió hasta finales del XV.
La integración en Castilla significó para Andalucía la introducción de las instituciones castellanas y la adopción de la religión, la cultura y la lengua de sus repobladores.

CORDOBA, CAPITAL DE AL-ANDALUS

Con el Emirato y el posterior Califato de Córdoba Andalucía vivió una época de gran apogeo económico y cultural. Buena muestra de ello fue la construcción de la mezquita de Córdoba en el siglo VIII y la ciudad-palacio de Medina al-Zahara en el siglo X.

Su prosperidad económica se basó en una rica agricultura y artesanía. Al-Andalus se convitió  en un importante productor de bienes que se exportaban a lugares tan lejanos como la India.

Al-Andalus fue también un destacado centro cultural y artístico. Se cultivó la poesía y se desarrollaron las ciencias, la lengua árabe, la filosofía y la teología islámica. Sus saberes se difundieron tanto por el mundo islámico como por el cristiano.

LA GRANADA NAZARI

A medida que avanzaba la Reconquista, los distintos reinso de taifas fueron conquistados por Castilla, excepto el reino de Granada. Así, éste fue durante más de dos siglos el último reducto musulmán de la Península.

Desde el año 1238, el poder en el reino de Granada estaba en manos de una dinastía de soberanos nazarís iniciada por Muhammad I, que se instaló en la ciudad granadina e inició la construcción de una nueva alcazaba en la Alhambra.

Su amplia fachada marítima mantenía el reino en contacto con los musulmanes norteafricanos y con el comercio mediterráneo. Apoyado sobre un actividad artesanal muy  próspera, el comercio marítimo fue, para el reino de Granada, una importante fuente de riqueza.

EL RESPLENDOR DE LA SEVILLA ALMOHADE

De los reinos de taifas que sufrieron, más  de la mitad estaban en territorio de la actual Andalucía. El más próspero de estos reinos fue el reino de Sevilla, que se anexionó los de Huelva, Algeciras, Ronda, Carmona, Córdoba y Murcia.

En la época almohade, Córdoba mantuvo su prestigio como centro cultural, pero Sevilla alcanzó su mayor esplendor, pues fue elegida residencia de los nuevos reyes almohades.

Sevilla aumentó su población, se reconstruyeron sus murallas, se levantó un palacio (palacio de la Buhaira) y una mezquita de grandes proporciones de la que hoy en día se conserva su minarete, la popular Giralda. Para controlar las entradas al puerto fluvial se contruyó una torre defensiva, la Torre del Oro.