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miércoles, 11 de febrero de 2015

LA PENÍNSULA ÍBERICA: ENCUENTRO ENTRE CULTURAS

A lo largo de la Edad Media, en la Península Ibérica convivieron,con épocas de paz y períodos de enfrentamientos, culturales, religiones y pueblos diversos: cristianos, musulmanes y judíos. Como resultado de esa convivencia se produjo un influjo de unas culturas sobre otras y un enriquecimiento del patrimonio cultural de los reinos cristianos.


LAS COMUNIDADES JUDÍAS

Las comunidades judías habitaban en barrios separados, llamados aljamas o juderías, en los que se encontraba la sinagoga, su centro de oración. Los judíos pagaban unos impuestos especiales y gozaban de autonomía administrativa y judicial.




MOZÁRABES Y MUDÉJARES

Los mozárabes
Tras la invasión musulmana de la península Ibérica y la constitución de Al- Ándalus, una parte de la población hispano-visigoda de estos territorios se convirtió al islamismo, pero muchos otros permanecieron fieles al cristianismo. Se trataba, como ya sabes, de los mozárabes.

Los mudéjares

Se denomina mudéjares a los musulmanes que permanecieron en los reinos que fueron conquistados por reyes  cristianos.


MOZÁRABES:



                MUDEJÁRES:


EL CAMINO DE SANTIAGO


A partir del siglo XI, la iglesia construida en honor del Apóstol Santiago se convirtió en uno de los principales centros de peregrinación de la    Cristiandad y dio origen al Camino de Santiago.
Por el Camino circulaban centenares de peregrinos y para atender sus necesidades se crearon hospederías, hospitales y una gran cantidad de iglesias. También surgieron núcleos fijos de artesanos y mercaderes, que contribuyen al florecimiento de las cuidades del Camino (Jaca, Estella, Pamplona, Logroño, Burgos, León, Santiago...).


La catedral de Santiago es un imponente edificio románico de planta de cruz latina y cabecera con girola, típica de las iglesias de peregrinación.
A los peregrinos, tras llegar a Santiago después de tan largo y penoso viaje, les llenaba de admiración la visión de las esculturas del Pórtico de la Gloria, cuya belleza parecía realmente trasladarlos a la morada divina.
Los peregrinos recorrían la catedral por uno de sus lados, hasta llegar a la girola, en cuyo espacio central se encontraba el sepulcro del Apóstol, y volvían a salir por el lado contrario.
La afluencia de visitantes a la catedral era tan grande que, al igual que en otros templos, fue habitual mantener un gran incesario en movimientos para purificar el ambiente, enrarecido por el olor de la muchedumbre. Éste fue el origen del conocido Botafumeiro compostelano.



martes, 10 de febrero de 2015

La repoblación de los territorios conquistados

LA OCUPACIÓN DEL TERRITORIO

Se denomina repoblación a la ocupación de las tierras que se habían mantenidos deshabitadas o que los reyes cristianos habían arrebatado a los musulmanes. Las tierras conquistadas al enemigo se convertían en propiedad del rey, que las entregaba a los nobles en pagos de sus servicios militares, a monjes para que fundaran monasterios o las repartía entre campesinos libres.
Los nuevos repobladores procedían de los primeros núcleos cristianos mozárabes atraídos por los privilegios otorgados por los reyes: libertad personal, exención de impuestos y prestaciones militares, permiso de comercio... Estos beneficios quedaban recogidos en una carta de poblamiento.


UNA ECONOMIA AGRICOLA Y GANADERA


La riqueza de los reinos cristianos a lo largo de los siglos IX-XI se fundamentó en la ganadería, la agricultura y la explotación de los bosques
La actividad agrícola era de subsistencia, destinada básicamente a la producción de alimentos para el autoconsumo. Se practicaba la rotación bienal y los principales cultivos eran los cereales, el viñedo y el olivo y en las zonas más irrigadas, el arroz y los productos de huerta.
La ganadería, esencial en las zonas de montaña, adquirió una creciente importancia a partir de la colonización del Tajo. Los rebaños podían contar con extensos pastos en zonas muy poco pobladas, y aumentaron las cabezas de ganado. Se criaban, sobre todo, cabras y ovejas para el consumo de carne y leche y para la producción de lana.

SABÍAS QUE..

Rodrigo Díaz de Vivar fue un noble castellano del siglo XI, huérfano desde pequeño, educado en la corte y vasallo de Alfonso VI de León y Castilla. Sus relaciones con el monarca fueron difíciles y alternaron etapas de colaboración con otras de expulsión del reino.
Durante su destierro de Castilla , Rodrigo creó un hueste de guerreros que luchaban a sus órdenes. Con ellos estuvo un tiempo al servicio del rey islámico de Zaragoza y los musulmanes el título de Sidi (señor) del que deriva el sobrenombre del Cid.
Más adelante, luchó contra los almorávides y conquistó el reino taifa de Valencia. La personalidad de Rodrigo Díaz impresionó a los castellanos y los juglares cantaron sus hazañas, refelejas en el Cantar del Mio Cid.


La expansión territorial de los siglos XI y XIII

Deapués de la ocupación del valle del Duero, el reino de castallanoleonñes conquistó el valle del Tajo. Paralelamente, aragoneses y catalanes se expandieron hasta el valle del Ebro.

Los primeros condados y reinos pirenaicos

Mientras el reino de Asturias se consolidaba, en los pirineos surgieron otros núcleos cristianos independientes: el reino de Pamplona, los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza y los condados catalanes. Todos ellos debieron su creación a la intervención del ejército franco.

LA CREACIÓN DE LA MARCA HISPÁNICA

En los siglos VIII, Carlomagno, rey de los francos, realizó varias expediciones en territorio hispánico contra los musulmanes de Al-Andalus.,
Por ello, los francos sintieron la necesidad de proteger la frontera Sur de su reino frente a los ataques musulmanes y crearon una franja protectora fuertemente fortificada a lo largo de los Pirineos. A esta franja la llamaron Marca Hiapaníca, y la dividieron en condados, gobernados por marqueses y condes, que dependían del monarca carolingio.

EL REINO DE PAMPLONA

A principios del siglo IX, un conde de Pamplona, Iñigo Arista, logró expulsar a los gobernadores francos de su territorio e independizarse, dando origen al reino de Pamplona.
El reino de Pamplona conoció su máxima expansión en el siglo XI, bajo el reinado de Sancho III, quien, por su matrimonio, unió al reino de Pamplona, el condado de Castilla y se anexionó los condados de Sobrarbe y Ribagorza.

Herencias de Sncho III

EL REINO DE ARAGÓN

En el siglo IX, los condados aragoneses de la Marca Hispánica (Aragón, Sobrarbe y Ribagorza) también consiguieron independizarse de los reyes francos.
Tras la muerte del Rey Sancho III, uno de sus hijhos Ramiro I (1035-1063), unió los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagirza, y se conviertió en el primer rey de Aragón.



LOS CONDADOS CATALANES

Tras la descomposición del poder carolingio en el siglo IX, el territorio oriental de la Marca Hispánica se organizó en varios condados. El dominio de los reyes francos sobre estos condados catalanes fue más duradero que en Aragón y Pamplona.
A finales del siglo IX, Vifredo Velloso, conde de Barcelona, incorporó otros condados catalanes a sus dominios (Besalú, Cerdeña, Pallars, Urgel), se convirtiño en hereditarios sus derechos y obtuvo el vasallaje de la mayoría de los restantes condados catalanes.
Su nieto, Borrell II, se negó a renovar el juramento de vasallaje al rey franco, iniciando el camino hacia la independencia política(987)


El origen de los reinos cantábricos

El dominio musulmán sobre la Península no fue total. En el Norte, galaicos, astures, cántabros y vascones, protegidos por la Cordillera Cantábrica y escasamente vinculados al reino visigodo, mantuvieron su independencia frente a Al-Andalus.

EL REINO DE ASTURIAS

Entre los pueblos que vivían en la zona montañosa de la Cordillera Cantábrica debieron refugiarse algunos nobles visigodos huidos después de la derrota en la batalla de Guadalete. Uno de ellos, Pelayo, parece ser que hacia el año 722, obtuvo una primera victoria contra los musulmanes junto a la cueva en Covadonga, en Asturias.
Este hecho ha sido considerado tradicionalmente como el inicio de la Reconquista, es decir, de la conquista por los reinos cristianos de las tierras de la Península Ibérica que habían sido ocupadas por los musulmanes.


EL REINO DE LEÓN

En la segunda mitad del siglo IX, los reyes de Asturias, y en particular Alfonso III, aprovecharon la debilidas de los emires cordobeses y ocuparon los territorios que se extendían hasta el río Duero. Se trataba de una zona deshabitada que había sido abandonada por las guarniciones militares musulmanas.
Para controlar mejor el territorio y proteger a los campesinos, los monoarcas astures transladaron la capital de León (854). El reino pasó a denominarse Asturleonés y, mas tarde, reino de León.


EL CONDADAO DE CASTILLLA

La frontera oriental del reino de León era una tierra escasamente poblada y una zona muy expuesta a los ataques musulmanes. Para protegerse, sus habitantes levantaron una línea defensiva de castillos frente a los ejércitos árabes. Por ello, esta zona empezó a denominarse Castilla.
En el siglo X, Castilla pasó a ser gobernada por condes que dependían del rey de León. Uno de ellos, Fernán González (931-970), fue muy influyente en la corte de Ramiro II, a quien prestó ayuda en numerosas batallas contra los musulmanes.
En los años siguientes, el condado dependió de los reyes de León o de Pamplona hasta que, con Fernando I, se convirtió en reino independiente (1035).